Imagina despertar una mañana en esa ciudad que tanto te gusta, rodeado de personas que comparten tus pasiones, inquietudes e intereses, en un espacio que se adapta a tu ritmo sin ataduras. No es una utopía lejana: son los nuevos formatos de vivienda como el coliving y el flex living, que cada vez adoptan más personas en España, tanto nacionales como de otros países.
En un mundo con un creciente número de nómadas digitales, donde el trabajo remoto se convierte en un estilo de vida, estos modelos de vivienda compartida y flexible no solo responden a una necesidad práctica, sino que redefinen cómo construimos en nuestra sociedad comunidad y libertad. Es una invitación a fluir sin raíces fijas, a pertenecer sin renunciar a ser uno mismo.
Los números lo confirman: la oferta de plazas en flex living se ha duplicado en apenas un año, pasando de 5.929 en 2023 a 11.885 en 2024. Y la proyección es aún más inspiradora: se esperan cerca de 20.000 camas para finales de este año, con un pipeline que podría duplicar de nuevo la capacidad en los próximos dos o tres años. En términos de inversión, el sector ha multiplicado por tres su volumen, saltando de 190 millones de euros en 2023 a 550 millones en 2024, atrayendo no solo capital, sino una visión colectiva de hogares más accesibles e inclusivos.
¿Por qué este boom? Porque el coliving trasciende lo material: es para quien llega a una nueva ciudad listo para socializar, abrirse a compartir experiencias y vivir en comunidad, sin renunciar a su libertad ni intimidad. A crear conexiones mientras te preparas algo de comer en una cocina compartida, o trabajas en tu proyecto en un salón que se puede convertir en un laboratorio de ideas. En urbes donde el alquiler tradicional aprieta, estos espacios ofrecen alivio —con presupuestos para todos los bolsillos, con servicios incluidos— y, sobre todo, con algo que no se puede pagar con dinero: esa sensación de no estar solo, de pertenecer a algo más grande, un sentido de pertenencia que nutre el alma.
En ColiVINN, vemos este crecimiento no solo como cifras en un informe, sino como historias reales de personas que eligen vivir con propósito y sentido. ¿Y tú? ¿Estás listo para unirte a esta ola que transforma hogares en puentes entre sueños?





